sábado, 21 de mayo de 2011

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (INVASION OF THE BODY SNATCHERS)


Lo primero que me vino a la mente con los fotogramas iniciales de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) fue “Mundo Viejuno”. Y es que esta “pinícula” contenía todos los pros para un descacharrante doblaje.

Sin embargo, una vez finalizada, nos vemos obligados a levantarnos del sofá y aplaudir ante una muestra de cine auténtico. Y es que Invasion of body snatchers se mueve a la perfección entre el thriller, el cine negro y la sci-fi de la época, dejándonos pegado al asiento durante su casi hora y media. Y carajo!, una película ha de ser buena a la fuerza cuando ha tenido tres remakes.


A pesar de todo, adolece de ser un bastante panfletaria en su moraleja. Realmente no te das cuenta de todo el mondongo que te están vendiendo de fondo, pero a partir de un momento exacto del metraje, entendemos inmediatamente que la película fue realizada en pleno apogeo de la guerra fría, y que los cochinos rojos comunistas eran el cáncer de una sociedad americana libre y feliz.

Pero vamos a lo que nos importa. Pocas películas del estilo anteriores a ésta habían tenido eco de cine serio. Lo normal era encontrarnos con una serie B deliciosa (a mi gusto, claro está) de arañas gigantes, E.Ts de medio pelo y bazofia varia. Aquí no. Impera el ritmo del guión, unas actuaciones más que decentes, y una idea más o menos original. Lo fácil hubiera sido realizar una castaña pilonga de tomo y lomo, pero gracias a dios no fue así,  contando con un presupuesto poco menos que indecente. Y es que donde hay mata, hay patata.

He de suponer que gran parte de este éxito se debe a la mano de su director, Don Siegel. No voy a engañar a nadie. No me sonaba este nombre para nada. Sin embargo, si repasamos la filmografía de este caballerete, nos agarramos los machos: Harry el sucio, Fuga de alcatraz, La gran estafa,… . Palabras mayores, señoras y caballeros. Todas ellas fueron posteriores a la que aquí tratamos, y se adivinan en ellas aromas de la película a tratar. Con un poco de tiempo podré saborear otras joyitas de este artesano.

La historia transcurre tal que “asín”: un tío todo loco entra en la consulta de un doctor gritando que unos extraterrestres han invadido su pueblo y por ende, irán a por todo el país. Cuando le van a poner una camisa de fuerza (y con razón) empieza a explicar toda la movida llevándonos en flashback unos días atrás (auténtico muuuuuuuundo viejuno…).


El perillán de turno es un doctor de renombre que trabaja en un pueblecito de California. De repente, empieza a tener visitas de pacientes que parecen algo locos: un niño, una mujer en apariencia sana, que alegan que sus parientes más cercanos no son ellos. Se los han cambiado. Pueden imaginar la cara del triunfito doctor, verdad?. Mirándolos por encima del hombro y pensando “pero serán paletos…”.

Lo que le importa al doctor es otra cosa. La bella Becky, una antigua novia de tiempos mozos, ha vuelto de Londres a Santa Mira, y obviamente nuestro don Juan no iba a dejar escapar la oportunidad. Así que empieza a cortejarla “one more time”. Pero Becky le pide ayuda, ya que su prima parecer tener los mismos síntomas de paranoia que el niño y la mujer.

Poco a poco la cosa se va complicando. Lo que antes parecía puro delirio, se va transformando en algo real y terrorífico. Hasta que finalmente Miles (el doctor), Becky y una pareja de amigos descubren la cruda realidad. Unas vainas gigantes del espacio (O-J-E-T-E!!!) con capacidad de clonar a la gente han aterrizado en Santa Mira. Y no solo eso: todos los que creían que eran sus amigos y congéneres, son solo clones sin ningún tipo de sentimiento, con el único propósito de reproducirse y ocupar toda la tierra.


Y es aquí donde a la película se le ve el plumero. Hasta ahora, había sido cuasi perfecta, pero no pudieron reprimirse el introducir con calzador el discurso político de turno. No digo ni que sea malo ni bueno. Simplemente me resulta gracioso el mensaje anti-comunista de la misma.

Si la visionan, comprobarán a que me estoy refiriendo. Cuando el Sheriff-guisante del espacio les explica toda la historia y sus planes a posteriori. En este momento es cuando el prota se crece y grita a los cuatro vientos que quiere tener sentimientos: quiere amar, llorar, reir, tener miedo,…, sensaciones que las plantas las consideran innecesarias. Solo faltaba la bandera Norteamericana ondeando detrás de su espalda para que el público del cine se pusiera de pie a gritar “U.S.A, U.S.A,”.

Dejando este detalle al margen, la filmina nos deja varios momentos grandiosos: cuando Miles desesperado corre por una autopista llena de coches advirtiendo del peligro, pero nadie le cree. Cuando Miles y Becky deciden salir a la calle rodeados de clones y no pueden mostrar sentimiento alguno.
Pero sobre todo, me pareció magnifico cuando Miles por fin besa a su novieta, y en el momento de separar los labios descubre que Becky ya no es Becky, sino su clon. La imagen de horror y desesperación del muchacho no tiene descripción.


Aun con todo, no me quiero olvidar que se trata de una película de bajo presupuesto, y algunos detalles chusquetes fueron delicias para mi. El uso de Fairy en esta película debió de ser universal, ya que las vainas soltaban una babilla con toneladas de espuma para poder hacer los clones. ¿Y el hecho que roban sus cerebros cuando están dormidos?. Se nota que los efectos especiales todavía no habían llegado a su apogeo y con esta excusa se ahorraban una pasta gansa.

Pero lo mejor de todo, ¿PLANTAS ESPACIALES?. Joder, podían haber puesto algún ET maligno, o una robot rollo Ultimatum a la tierra. Pues no!. Aquí llega el gigante verde con su prole de judías extraterrestres. Chapeau por los guionistas.


Detalles sin importancia, señoras y señores. No hay excusas. Tienen que visionarla. Se encontrarán con una película que nos le va a defraudar. Estarán tensos. Tendrán interés en la historia de amor. Comprobarán como con poco dinero se puede hacer una película más que digna. Y sobre todo, aprenderán a que el comunismo es más malo que la carne de cabra y tenemos que apartarnos lo más posible de él.

Ale. Portarse bien. Sed buenos.

martes, 10 de mayo de 2011

BANDA APARTE (BANDE À PART)


Estoy muy contento. Gracias a esta película me he reconciliado con un movimiento cinematográfico que me había entrado por el ojo izquierdo. Y es que no entendía muy bien que nos quería mostrar la Nouvelle Vague. Salvo honrosas excepciones (las fantásticas Los 400 golpes y La noche Americana, ambos de mi amigo Truffaut), todas las películas que había visto dentro de esta corriente me parecían pedantes, realizadas para agrandar el ego de sus creadores. No me aportaban nada en absoluto.

Bande à part (1964) me ha abierto los ojos. Esta película es una delicia de principio a fin. Si, hay momentos de autentico mamoneo. Incluso es posible que haya gente que le parezca boba e insulsa. Pero a mi me ha mostrado una gran verdad. Me ha enseñado lo que, en mi honesta opinión, quería ser la Nouvelle Vague. Y esto no era más que ser la antítesis de la Mainstream americana de la época.


Godard, Resnais, Truffaut, Chabrol… . Todos ellos amaban los géneros clásicos: el drama, el cine negro, la comedia costumbrista… ; sin embargo, querían huir de las reglas establecidas por los grandes estudios de Hollywood. Crearon un estilo más burdo, más natural. Rodaban en exteriores, cámara en mano. Realizaban cortes abruptos entre escena y escena. No seguían una linealidad estricta en el guión. Los personajes pasaban de conversaciónes importantes a pajas mentales sin importancia en cuestión de segundos.
Todo ello conformó un cine distinto, llamémosle de guerrilla si queréis. Y ahora entiendo este valor.


Jean-Luc Godard, el director de esta película, es uno de los máximos exponentes de este movimiento. Por mi parte, al Cesar lo que es del Cesar. Si bien está película me pareció una maravilla, su supuesta obra maestra (y prima), Al final de la escapada, me resulta un petardo horrible. Si estáis interesados en el leer un poco más sobre él, comprobaréis que estamos ante el ego más grande que ha dado el cine europeo, después del genio-cabrón danés Lars von Trier. Trabajo todo tipo de géneros, incluso el panfleto político. Y como no, triunfó y naufrago a partes iguales. Aquí dejo que cada uno visione y opine sobre él.

Y ahora, vayamos al grano. La historia de esta película no puede ser más simple. Tres jóvenes parisinos (dos chicos y una joven) se conocen en una clase de inglés. Allí, entablarán amistad y de paso planearan dar un golpe que les solucione la vida. La chiquilla vive con sus adinerados tíos, los cuales guardan una fortuna dentro de su casa. La muchachada intentará trincar todo el fardo y darse el piro lo antes posible. Obviamente, durante el golpe habrá alguna que otra sorpresa.


Si me preguntan dónde está el éxito de esta filmina, contestaré sin vacilar que gran parte de la culpa la tiene el trío protagonista. Sencillamente están de cine (chiste malo yeah). Cada uno en su papel: el chulito ligón y algo peligroso, el amigo algo más “peter” pero de buen corazón y la chica tontita que no lo es tanto.


Mientras veía el film, no pude evitar hacer comparaciones. Y es que otros tríos de cine posterior, como los protagonistas de Y tú mama también deben mucho a esta película. El equilibrio es perfecto. Y como no, las mejores escenas de la película se desarrollan cuando los tres están en la pantalla. Quedarán en mi retina por mucho tiempo los momentos del baile en el bar, el minuto de silencio real que propone Arthur, los momentos de viaje en coche, batir el récord de menos minutos en visitar el Louvre,… . Todos ellos son minutos de cine del bueno.

Los muchachos, Arthur y Franz, son enormes. Dos vividores de poco monta que chulean, roban, se ríen,… . Uno sueña con correr algún día en Indianápolis y el otro simplemente quiere vivir sin tener que currar en su vida. Tontos no son, vamos!.
¿Tengo que explicar que ambos están colados por la misma chica?. Es algo tan de cajón que no lo he querido ni mencionar. La tensión irá en aumentado debido a esta noñería.


Y aquí aparece mi amor. Un angelito caído del cielo. Anna Karina (Odile) se come la pantalla por completo. Creo que hay pocas chicas que estén tan espectaculares en pantalla como ella. Simplemente es sensualidad en esta puro. Y créanme cuando digo que daría mi brazo izquierdo por estar un rato con ello.
El papel de la alocada y tontina Odile le viene como anillo al dedo. Juega a doble banda, y ella lo sabe. Cuando ella ríe, nosotros nos derretimos. Cuando ella esta triste, nosotros nos apiadamos.
Aparte de todo esto, es la balanza perfecta dentro del trío. Es la que da pie a las conversaciones más absurdas, y el director se apoya en ella para introducir dentro de la película todas aquellas pinceladas dignas de fumeteo. Odile deja entrar a la Nouvelle Vague dentro de la película.

A parte de los personajes, hay otros aspectos que me gustaría destacar. El hecho que hay un narrador en off es muy raro, pero efectivo. Nos saca de la realidad de la película, y nos explica cada poco la situación real entre los jóvenes. Con ello, lo que consiguieron conmigo es que viviera la película como personaje pero también como espectador. Y la experiencia fue satisfactoria.


No me quiero olvidar de la maravillosa París, que es filmada de una manera mágica. Está película no sería la misma si no tuviéramos este telón de fondo. La verdad es que Godard le encantaba rodar aquí. En todas sus películas siempre nos quiso mostrar a esta magnífica dama. La fotografía, en riguroso blanco y negro, acompaña perfectamente al film. La banda sonora tampoco está mal. Clásica para su tiempo, suficiente para lo que se espera. De hecho, los puristas preferían rodar solo con sonido ambiente

Poco más puedo añadir. Si quieren una recomendación, no la dejen de ver. Creo que es una de las mejores artesanías del ególatra francés por excelencia. Y sobre todo, sorpréndanse con el final del mismo. A mi me chocó un poco.

Para acabar, les dejo con una escena que a mi me pareció exquisita.


Sed buenos. Buenas noches.

lunes, 9 de mayo de 2011

LA FORTALEZA MALDITA (THE KEEP)



Cuando decidí comenzar con este blog, juré que iba a comentar todo tipo de películas que me tragara. Raras, buenas, gafapastadas, e incluso malas. Es fundamental pretarte entre pecho y espalda mojones del tamaño de Arkansas de vez en cuando. Consigues tener una visión más amplia del cine en general, y ganas criterio propio para discernir entre algo bueno y malo. No me refiero a gustos, sino a saber realmente dónde apesta y dónde no.

Hoy me dedicaré al bonito deporte de reventar una película por todo lo alto. Gastaré una hora de mi vida en escribir una chanza tras otra sobre todas las atrocidades que tuve que soportar durante hora y tres cuartos. Con ello, les ofrezco un “pasen y vean” para deleite suyo. Espero que esto les provoque al menos una sonrisa.

Sin más dilación, les presento The keep, o más conocida como La fortaleza maldita. Solamente con el título, noto crecer en mí unas ganas locas de darle al play. Agárrense los machos que la historia tiene tela. Sin previa información, nos plantamos en un pueblo rumano durante la Segunda Guerra Mundial. El poblacho está ocupado por las tropas nazis, los cuales plantan su campamento dentro de una construcción mastodóntica, mezcla entre una pirámide azteca y una iglesia luterana.

Lo que no se huelen los germanos es que ahí dentro habita el mismísimo mal. Este hecho es repetido cientos de miles de veces por el cura del pueblo, el cual creo que hace el doble papel de borrachín. Sin embargo, nadie escucha a esta petaca con patas, por lo que la situación se sale de madre. Los soldados nazis viendo que les han destinado al ojete del mundo, intentan sacar provecho de la situación, tratando da arramblar con unas cruces de plata que hay pegadas a la iglesia. Este es el desencadenante que necesitaba nuestra historia: por culpa de la avaricia humana el demoniorrr sale de su tumba.


A partir de aquí, nuestros pequeños sturmtruppen van cayendo como moscas de la manera más ridícula posible. Pero existe una pequeña esperanza: un profesor de historia antigua con muy mal baladre, su hija que va algo ligera de cascos, y un tipo con superpoderes que aparece de la nada (¿¿?¿) lucharan para tratar de encerrar a la bestia de nuevo en su tumba.

Como habréis comprobado la historia tiene tela. Es verdad que no es mejor ni peor que las filminas que antena tres o cuatro nos ofertan los fines de semana por la tarde. Es más: esperas y confías que sigan estas guías de garrulez y mal gusto. Sin embargo, me jode en el alma que este cagarro haya sido parido por tipo al que yo le tengo un mínimo de respeto: Michal Mann. Solo por haber realizado Heat y Collateral ya tiene mi simpatía.


Pero…hay amigos!!! Qué duros que son a veces los comienzos. Mr. Mann nos soltó este mojón en su segunda intentona, antes de hacerse famoso por la serie Miami Vice. Y creerme; todavía no entiendo como le produjeron su siguiente trabajo viendo el resultado de The keep.

Esto es sólo una pequeña muestra del espectáculo dantesco que visioné. A partir de aquí podemos ir desgranando unas cuantas gemas que hacen de esta película una auténtica delicia del cine cutre.


Lo primero de todo es el guión de esta aventura rumana. El señor Mann debería de gastar algo más de tiempo escribir una historia coherente, y no una fumada de tres palmos que avanza en constantes saltos sin sentido.

Los personajes son la repanocha, empezando por los nazis. Por un lado tenemos al capitán de la tropa que llegó en primero lugar. lo único que le importa es salir de ese lugar, comprobando que día tras día sus hombre son achicharrados por un rayo verde. Pero mucho mejor es el general de las SS que llega como el gallito del gallinero. Por supuesto, entre ambos hombres va a haber una confrontación lógica, pero la película es tan plana que ni siquiera saca provecho a esta pelea. Hubiera sido divertido ver como los dos se curten el lomo

.
Por otro lado tenemos a los buenos de la peli, que también son para echarles de comer a parte. Como la situación se les ha escapado de las manos, los soldados nazis traen a un profesor de historia (bien recomendado por el cura borrachín) para que lean unas runas antiguas. El profesor está algo perjudicado de salud, pero el señor del mal le cura de manera milagrosa a cambio que le deje escapar. Entonces el buen hombre se pasa al lado de los malos ya que ahora puede bailar el cha-cha-cha.

A su lado, siempre su impoluta hija, que de ser una chica digna y de su tiempo, se termina acostando con el extraño extranjero (el último bueno), el cual lanza rayos verdes por los ojos. Señores, este momento es increíble, ya que muestra perfectamente lo fácil que es pillar cacho en los fimes “made in Hollywood”.

Y que decir de los efectos especiales. Teta novicia, señores y señoras. Esos fogonazos de luz realizados con focos baratos. Esos rayos verdes que salen de todas las paredes, que parece que estás de marcha en una discoteca de Ibiza. Esos nazis a la parrilla, muertos de las maneras más chuscas posibles… . Todo en esta película rezuma falta de presupuesto. A pesar de todo, hay que intentar visionar la filmina como ese chascarrillo que es en si misma. Si no la tomásemos en serio estaríamos perdidos.


Mención especial para la música de la película ¿Qué se puede pedir para hacerlo todo un poquito peor?. Pues meter una banda sonora que no tiene nada que ver con el film. Los encargados de su realización fueron los germanos Tangerine Dream, grupo que se mueve dentro de ambientes electrónicos y psicotrópicos. Personalmente, no es un grupo que me disguste, pero es que lo que hacen aquí es de multa y gorda. El sintetizador esta que arde durante todo el metraje, y te deja un pitido en el oído a posteriori bastante fino.

Y poco más se puede comentar. Durante cada minuto me preguntaba a mi mismo por qué no quitaba la película de una vez por todas. Al final logré su completo visionado, y puedo afirmar que es una película bastante olvidable. Por no ser, no es ni divertida dentro de su género. Por lo tanto, si tienen el suficiente valor de verla, recuerden mis palabras: van a flipar en colorines.


A portarse bien.

viernes, 22 de abril de 2011

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS (WHERE THE WILD THINGS ARE)


Opinión de un amigo tras 20 minutos de la película: “es el mayor mojón que he visto en mi vida. Por favor, parar esta bazofia”. Opinión personal tras ver la película completa: “me parece una de los mejores creaciones que se han hecho en los últimos 3 años. Es brutal en todos los sentidos.”

¿A qué conclusión llego?. Where the wild things are (2009) tiene un enorme peligro: te da algo completamente diferente a lo que te ha estado vendiendo durante su campaña de promoción. Tanto trailers, como teaser posters, nos estaban ofertando una película de fantasía, con monstruos gigantes que hacen gamberradas con un niño vestido de lobo. Estábamos pensando en encontrarnos un trocito de esas maravillosas películas de Jim Henson que nos deleitaron durante los 80.

Pero no. Todo ello es superficie. Piel de pollo. La verdadera chicha de la filmina está más adentro. Nos vamos a encontrar con una foto del perfil psicológico de un chaval que vive en una familia disfuncional. Vamos a odiarlo a muerte por malcriado y vamos a apiadarnos de él porque en su familia no le hace caso ni Perry. Le querremos dar una paliza e invitarle a un helado a la vez. Pero sobre todo, vamos a  compartir la experiencia de cómo el hijoputilla se va transformando poco a poco en un ser con dos dedos de frente, y a la par, entender como se siente un niño de ocho o nueve años.


Los monstruos y demás mierdas son solo herramientas para contarnos el desarrollo personal de este pequeño Atila. Es más, en muchos momentos de la película podremos identificar sentimientos propios de esa época (miedo, rechazo, egoísmo,…) en cada uno de los freaks con pelo de cabra.

La idea de todo este mondongo parte de un libro infantil ilustrado con el mismo título. En U.S.A debe ser un fenómeno brutal, y eso que el libro lleva vendiéndose más de 45 años. Si echáis un vistazo por Internet podréis ver como los responsables de la creación de los monstruos han hecho un trabajo de 10. Para los auténticos fans de la obra escrita, esto supuso un auténtico respiro. Sin embargo, insisto en la idea del principio: si vas al cine pensando que vas a ver la historia del libro, olvídate, porque te llevarás un chasco. Es mejor que te quedes con los recuerdos que tuviste de niño.


Por tratar de resumir. La historia es simple. Max es un niño de ocho años. Concretamente es el pariente más cercano a Satanás en la tierra. El chaval es un jodido malcriado, que siempre quiere ser el centro de atención. A los diez minutos descubrimos que este yoyoyomiomiomio es debido a que en su familia es el último mono: su hermana no le hace mucho caso y su madre no para por casa.

Después de una bronca con su madre, se escapa de su choza, encontrándose una barca a la cual se monta y se va a tomar por culo. Vamos, como si aquí te encuentras una chalupa de mierda en el canal y decides irte a conocer otros mundos. Al cabo de los días llega a una isla que está habitada por unos monstruos un tanto feos: uno con cabeza de cabra, otro de loro, todos desaliñados y supongo que apestosicos (más tarde les cogeremos un cariño del copetín).

Cuando le descubren, se lo quieren pasar por la parrilla pero Max les convence que es un rey que les ayudará a ser una familia de nuevo. Así que los monstruos le coronan rey de la isla. Con ello comenzarán a hacer locuras como construir un ovillo gigante de madera, o jugar a lanzarse piedras de cinco kilos. Cosas normales que entran dentro de la vida de un infante. Sin embargo, los problemas no tardarán en llegar, y Max tendrá que dejar al lado su ñoñería para enfrentarse a ellos como un machote.


El creador de este dulce es el señor Spike Jonze. Un director excelente de vídeos musicales (increíbles los que hace para Bjork o para Daft Punk), que tuvo un gran éxito con su primera incursión en la pantalla grande: la fumada Being John Malkovich. Aun hoy, defiendo que el 90% del éxito de esta película se debe a su increíble guión, firmado por el demente Charlie Kaufman.
Esta historia volvería a repetirse en su siguiente film Adaptation. Parecía que el señor Kaufman le salvaba siempre el culo. Este film iba a ser su piedra de toque. Comprobar que era un buen cineasta o un aprovechado de mierda de los textos de su amigo.


La respuesta es ni fú ni fa. Hace el apaño; nos deja un para de secuencias bien rodadas (como los juegos en el bosque), y ya está. Leí alguna vez que Mr. Jonze tuvo muchísimos problemas para acabar la película. Esto le ha podido pasar facturar, por supuesto. De hecho, creo que fueron unos cuantos añitos de rodaje, debido a desavenencias con los productores. Se ve que estos tiburones querían enfocar la película a un sector infantil, lo contario que el director. Cuando realizaron un teaser para varios niños, estos comenzaron a llorar de miedo por lo que estaban viendo, y los productores decidieron que eso no podía ser, y entre dimes y diretes pasó mucho tiempo. Desconozco lo que finalmente ha quedado de la idea original, o si se cambio algo muy burro.

Si tengo que destacar varias cosas de la película, me quedaría con dos sobre todo (que si lees los restos de opiniones, casi todos coincidimos): una fotografía cuidada al detalle y una banda sonora de infarto. Los rincones de la isla aparecen majestuosos, desde un bosque frondoso hasta desiertos infernales. Los contraluces son muy logrados y la luminosidad que se consigue en algunos pasajes es sencillamente bellísima. No conozco al señor Lance Acord para nada, pero me quito el sombrero ante su trabajo. Le seguiré más la pista.


Por favor. Tenéis que escuchar de Spotify la banda sonora de esta película. Su compositora es una tal Karen O. Es asombroso como cada canción pega de puta madre con la escena que se está desarrollando. Intenta dotar a la película de un ambiente infantil, ese ambiente que nos haga comprender mejor el mundo en el que vive nuestro protagonista. Os dejo que la escuchéis y luego comentáis. A mi me parece bocatto di cardinale.

Mención aparte merece los trabajadores de la factoría de Jim Henson, responsables últimos de los apestosillos. Realmente se lo han currado mucho. Confieso que este trabajo “artesanal” me puede frente a la alta tecnología. Pero siendo objetivos, el trabajo es muy muy bueno. Como se mueven, como miran, expresiones de la cara muy logrados,…, todo ello hace que los monstruos cobren una humanidad poco usual.


Por mi parte eso es todo. Os recomiendo que la veáis, pero no con una idea preconcebida de film de corte fantástico. En ese caso, no os gustará un cagao.

Para finalizar, os dejo el trailer con la canción de Wake up de Arcade Fire. Es chocante que sólo se utilizara este tema para la promo, porque su letra es perfecta para el espíritu de la película.


Ale. Portaos bien. Sed buenos. 

sábado, 2 de abril de 2011

71 FRAGMENTOS DE UNA CRONOLOGÍA DEL AZAR (71 FRAGMENTE EINER CHRONOLOGIE DES ZUFALLS)


“Hola, señor Haneke. ¿Cómo va todo?.Espero que muy bien. Oiga, por cierto, ¿podría pedirle un favor?. Mire, preséntenos una película donde el malrrollismo sea la nota dominante. Preséntenos unas vidas jodidas de vivir. De esas en las que nadie quiere estar. Muéstrenos el lado más desagradable de la cotidianidad, de las pequeñas cosas. No nos deje apartar los ojos como cuando vamos por la calle. Y cuando ya estemos cansados y solicitamos clemencia, por favor, mantenga el plano fijo durante dos minutos más. Qué no haya escapatoria. Qué tengamos que ser espectadores de esos instantes interminables. ¿Cree que podrá?. Nosotros confiamos plenamente en usted. Un cordial saludo. El espectador masoquista”.

¿Os imagináis realmente que este canoso austriaco hubiera recibido esta misiva?. No me extrañaría nada. Por como enfoca la película y por cómo ha desarrollado toda su filmografía.

Nos encontramos ante uno de los pesos pesados europeos. En cualquier círculo cinéfilo, Michael Haneke, tiene un sitio especial. Con un estilo sombrío y turbador (realmente sus películas no destacan por alardes técnicos ni tecnológicos), es su rotura de la estructura del guión tradicional lo que le hace ser un cineasta a tener en cuenta. Intenta constantemente sacarnos de una comodidad y plantearnos dudas y situaciones que nos revuelvan la conciencia. No quiere que sus películas sean vistas por cerebros autómatas. Quiere que cada uno saquemos nuestras conclusiones, y que ante una situación unos piensen en positivo y otros en negativo.


Este señor no te quiere dar todo mascado. Quiere que el ser racional llamado espectador piense por si mismo acerca de lo que está viendo. ¿De verdad pensamos que podemos comprender la totalidad de cualquier historia con 90 insulsos minutos?. Es imposible. El desarrollo de la narración cambia cada segundo, al igual de los personajes.

Esta es la principal premisa con que hay que visionar 71 fragmentos de una cronología al azar. El señor Haneke crea una historia de vidas paralelas sobre gente que no se conoce entre si, que por casualidades del destino se irán a cruzar. Sin embargo, el planteamiento del fim es diferente a lo convencional. Haneke mezcla con maestría pequeños “trozos” de la vida de estas personas mostrándonos lo justo. Incluso, a veces, situaciones que no aportan información, pero que conforman un eslabón más de la cadena.


Tiene que ser esfuerzo del espectador el descifrar como se ha llegado a la realidad final y cual ha sido el desarrollo entre ésta y el punto inicial. Es como si te dan fotografías de un día concreto y tienes que desarrollar que pasó durante ese día. Este ejercicio estilístico, obviamente provoca en un principio rechazo al espectador. No nos engañemos, es incomodo!. Pero, al mismo tiempo, provoca en nosotros (al menos en mi) una hipnosis profunda. No podemos dejar de mirar la pantalla, porque realmente estamos esperando respuestas sobre qué demonios está pasando. Y, of course, nunca las vamos a tener. El barbitas sabe bien como jugar a este juego y explota el recurso al máximo.

Sobre esto, quiero destacar una escena que realmente te deja mal cuerpo y resume perfectamente el espíritu de la película. Es un encuadre fijo de una pareja adulta cenando. De repente, el hombre le pega un tortazo a la mujer. Todo se vuelve frío, calmo. Ninguno de los dos hace nada. Solo siguen comiendo como si eso no hubiera pasado. Sabes que pasa algo y que eso tiene que explotar. Quieres levantarte del asiento y gritarle a la mujer que le arreé un puñetazo en toda la cara. Pero no puedes porque estás totalmente embobado esperando a que eso suceda. Cuentas los segundos. Cada poco dices “ahora salta la escena”. Y nada. A pesar de todas tus expectativas, tienes que aguantar cuatro minutos de plano fijo sin que suceda nada. Tus entrañas se quieren salir, quieres apagar la TV, pero realmente no puedes. En increíble.


Centrándonos en lo que nos importa, 71 fragmentos…es una película coral. Se trata de la tercera parte de la trilogía la violencia en la sociedad moderna. Conoceremos las andanzas de un pequeño pícaro rumano (que es el personaje más adulto de toda la película) en las calles de Viena, un matrimonio que se está destruyendo, un jubilado que mantiene una relación más que tensa con la rancia de su hija, otro matrimonio con grandes deseos de adoptar y un joven que está al borde de una crisis nerviosa. Como veis, cada uno de su padre y su madre. Conoceremos pedacitos de su vida-infierno cotidiana, y veremos como poco a poco un final inesperado une la vida de esta gente.

Antes hemos dicho que una de las bases de las películas de Haneke es el guión. Pues bien, el otro pilar fundamental en el que se sustenta sus filmes es la dirección de actores. Al excluir cualquier tipo de superficialidad en escena (música, cualquier tipo de efectos visuales,…), es en el actor/actriz donde recae toda la responsabilidad del buen funcionamiento de la película.

Y realmente se consigue. El niño rumano se casca un papelón de la hostia. Consigue que, dentro de todo este caos y sufrimiento, sea la persona que menos pena despierte en nosotros. Es más, consigue incluso que proyectemos cierta simpatía por él, aunque está en una situación muy difícil. 


El resto de personajes también están a la altura de la película. Yo creo que lo más difícil ha sido conseguir que todo el mundo proyecte un desconsuelo y derrotismo con las mínimas palabras. El guión no es que sea muy largo en cuanto a texto leído. Sin embargo, las caras, las miradas, consiguen dibujar perfectamente la atmósfera deseada por el director. Esta película destila tristeza por todos sus poros, y una ambigua sensación de atracción y rechazo a la par.

No quiero aportar mucho más. Tampoco lo hay. Esta es una película que la tenéis que ver solos y en un momento que estés felices, porque os puede dejar algo chafados.


Como anécdota destacar, que 71 fragmentos…se llevó el premio a la mejor película en la edición de 1994 del festival internacional de Sitges. No quiero ni plantearme como lo obtuvo. No la considero una película que deba de ganar este tipo de certamen. Pero ahí está.

Por último, quisiera dejar unas palabras del propio Michael Haneke, que resumen un poco la idea principal de este post acerca del tipo de cine que existe hoy en día, y cual es su intención principal con esta película:

Vemos muy poco del total y comprendemos aún menos. El mainstream, el cine comercial, nos hace creer que lo sabemos todo. Y eso es aburridísimo. En la literatura del siglo XX, al menos en la de la segunda mitad, no hay ningún escritor que se haya atrevido a dar la impresión de conocerlo todo. Es la fragmentación la única forma de abordar un tema con sinceridad. Al mostrar pequeñas piezas, la suma de esos fragmentos da al espectador la posibilidad de escoger trabajando a partir de sus propias experiencias. Es decir hay que provocar en el espectador que su maquinaria intelectual y emocional se ponga a trabajar.

Ala señores. Sed buenos. Nos vemos pronto.

lunes, 28 de marzo de 2011

ESCENAS DE MIEDO QUE DAN RISA


He aquí un pequeño homenaje a esos Films de miedo que tan buenos ratos me han hecho pasar. Y es que hay que entender que el cine de terror de los 80 y primeros de los 90, tenían puntos de irrisión absoluta que lo hacía un poco especial. Muertes estrafalarias, hectolitros de sangre por doquier y casquería varia han hecho las delicias de mucha gente. No podría entender el cine sin las horas de entretenimiento que me han aportado estas cintas.

Y es que señores. Hay cine que es obligatorio verlo como un ensaño intelectual, y hay otro para echarse unas risas enormes. Yo soy de la opinión que ambos dos son necesarios.

Sin más dilación, algunos de mis maravillosos recuerdos de infancia y juventud.

PHANTASMA

He aquí un ejemplo clarísimo de este cine de terror ochentero (aunque la película sea de 1979). Protagonista adolescente con cara de pringao; malo chunguele que da más cosica que otra cosa y elementos absurdos como una bola flotante que asesina. ¿Se puede pedir algo más?. Pues si; escenas tan desternillantes como la que sigue. Aquí se podría decir perfectamente la frase “Ahí va que chorrazo!!!”. Comprobamos como el futuro de las batidoras mulinex se empezaban a mostrar en todo su apogeo. 




BRAINDEAD (TU MADRE SE HA COMIDO A MI PERRO)

Antes de convertirse en un director mundialmente conocido, Peter Jackson era un gamberro neozelandés que se lo pasaba pipa realizando películas gore con humor negrísimo. Con esta “Tu madre se ha comido mi perro” obtuvo el reconocimiento del gremio y éxito sin precedentes tratándose de este tipo de películas (me acuerdo que se llegó a proyectar en el antiguo cine Fleta!!). Monos ratas, zombies devoradores de sesos, protagonista “peter” enamorado de la tía buena, familias disfuncionales,…, hacen de esta película un divertimento sin precedentes. Os dejo esta pequeña perla, con la que todavía no puedo dejar de reír.



GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA

¿Quién no ha querido ser Jack Burton?. Serías un camionero chuleta con un mullet auténtico. Te llevarías a las mejoras chavalas y podrías repartir estopa a ninjas de medio pelo mientras sueltas chascarrillo tras chascarrillo. El maestro Carpenter se saco de la manga una película fantástica que ha envejecido muy bien. Es la típica que te quitaba la siesta cuando emitían a las cuatro de la tarde en telecinco. Todo es bueno: ambientación, hostias, paridas mil, peleas de clanes chinos,…, y un prota que todavía no me explico cómo no ha tenido más incursiones en el mundo del cine. Dejo una muestra de algunas muertes, siendo la más descacharrante la del primo del de la “pandilla basura”.



EL EJERCITO DE LAS TINIEBLAS

Y si hablamos de directores, tengo que pararme en mi bienamado Sam Raimi. Sólo por ser el creador de la trilogía Evil death ya tiene todo mis respetos. Si antes hemos dicho que Jack Burton era un ejemplo a seguir, el personaje de Ash (Bruce Campbell) no se queda atrás, siendo un mamón integral en cada minuto. Mezcla perfecta entre humor negro con el cine de brujas y posesiones, hará las delicias de los fans del género.  Me ha sido muy difícil quedarme escoger una escena de las tres películas. Finalmente, me quedo con el final original de la tercera y último film: El ejercito de las tinieblas. Simplemente espectacular. Resume muy bien el espíritu de las películas.



SONÁMBULOS

Esta película me daba bastante yuyu cuando era pequeño. Tuve la oportunidad de volverla a visionar recientemente y…joder, que mala que es la condenada!!. El señor Stephen King debería de dedicarse exclusivamente a los libros y pasar de guiones de cine. El es un genio en descripciones largas, donde puede explayarse tanto como quiera. Pero cuando intentan (o intenta) concentrar su obra en un guión de hora y media, la cosa naufraga. Solo tenemos que comprobar como la mayoría de sus libros, cuando se han pasado al cine, han sido cagadas absolutas (líbrense de la quema, para mi gusto, Carrie y El resplandor).
¿Seres infernales mitad humanos mitad gatos que tragan almas?. Venga, va!. ¿Y a qué no sabéis que os lo único que les putea la vida?. Gatetes!!!!. Demasiado fácil, no?. Os dejo con esta perla para deleite del populacho.


GHOULIES

Si hay algo que me embelesa dentro de este tipo de cine, son esas películas donde aparecen monstruitos graciosos que en el fondo son unos cabrones de tomo y lomo. Durante unos años, esto fue un tópico muy recurrente dentro del cine de video club. De esta forma pudimos disfrutar de los Critters, Payasos del espacio, o los que ahora nos tocan, Los Ghoulies. Al igual que las grandes sagas, estos seres llegaron a tener diversas películas, las cuales nos mostraban a los pequeños galanes corriéndose aventuras mil. Daba igual quienes fueran los protas humanos; nosotros solo queríamos ver que barbaridad estaban perpetrando nuestros colegas verdosos. Aquí tenemos una de sus muchas borracheras que se pegaron en la pequeña pantalla.


GREMLINS

Y antes de despedirme, dejarme que os muestre uno de los mejores recuerdos que tengo el la infancia. Por mucho que escriba, creo que nunca podré expresar cuanto quiero a estos hijosdeputa con pintas. Simplemente, pasen y disfruten de una de las mejores escenas del típico cine comercial de los años 80.


Y eso es todo por el momento. Espero que os hayáis reído tanto como yo. Ha sido un placer poder compartir estos caramelos con vosotros. Sed buenos.

sábado, 26 de marzo de 2011

CISNE NEGRO (BLACK SWAN)




De todas las películas que hay actualmente en cartelera, Black swan era la que más me apetecía ver. Y por supuesto no me defraudó. Tengo que destacar la profunda alegría que me causó el observar la sala completamente llena para la sesión de V.O. Parece que todavía queda esperanza para que, poco a poco, esta sana costumbre se instaure definitivamente entre nosotros.

La filmina prometía bastante por diversos motivos. Un thriller paranoico con aroma al mejor de cine de maestros como Polanski y Cronenberg no es algo que se pueda degustar todos los días. Además, la vuelta al ruedo de uno de mis directores favoritos, Darren Aronofsky, era un plus añadido. Mucha gente le quiso enterrar profesionalmente con The fountain (personalmente, me pareció una historia de amor más que aceptable), pero ha demostrado que está más vivo que nunca, y que puede hacernos estremecer con historias cotidianas (The wrestler) o pegarnos a la butaca sin poder mover un músculo con ésta, su última película.

Pero sobre cualquier atracción, destaca la interpretación de su protagonista, Natalie Portman. Añadir que estar loco por sus huesos es poco decir. Si mañana llama a mi puerta y me dice “píntate de verde”, a los dos segundos estoy vestido de marciano.
La señorita Portman nos deleita con uno de los papeles más desquiciantes que hemos tenido el gusto de ver en la gran pantalla. Su búsqueda obsesiva de lo “perfecto” le llevará sin remedio a una espiral de locura en la que no podrá distinguir la realidad de lo imaginado.


Sin embargo, sería un error de bulto cargar con el 100% del éxito de la película al apabullante trabajo de la protagonista y a la mano maestra del cineasta de Brooklyn. Hay un tercer elemento que le da consistencia a todo el filme, y ese no es otro que la tsunami humano llamado Mila Kunis. Antes he comentado mi amor profundo por Natalie, pero la señorita Kunis despierta en mí (y en todo el ganado masculino de la sala, supongo) lo más perverso y primario. Ella es todo sexo, sin ningún tipo de remilgos. Nos quitamos el sombrero ante su espontaneidad y su rara naturalidad para irradiar esa permanente sensualidad

Un plot breve de Black swan sería el siguiente. Nina Sayers (Natalie Portman) es una bailarina de ballet con poca gracia de una importante compañía de New York. Realmente sería el arquetipo de concursante fake para FAMA: sabe bailar del copetín pero la pobre es más sosa que una alpargata de esparto. Siempre se siente la más débil, y ello le crea una obsesión por alcanzar la perfección en cada paso de baile.


 Un buen día, se anuncia que el director de la compañía, Thomas Leroy (¿Alguien me puede explicar quien coño propuso a Vincent Cassel para este papel??) va a realizar una representación personal del archifamoso ballet El lago de los cisnes, de Tchaikovsky. Para ello, necesitará encontrar a la nueva estrella: una bailarina capaz de mostrar la dulzura e inocencia del cisne blanco, pero también ser capaz de seducirnos bajo el papel del erótico cisne negro.

Como os podéis imaginar, la guerra entre chicas ha comenzado sin cuartel. Hay muchas en la carrera y sola una podrá alcanzar su sueño de convertirse en la reina de los cisnes. Después de varias pruebas, nuestra protagonista es la elegida contra todo pronóstico (aunque nosotros ya lo sabíamos de antemano; sino que película iba a haber!).

A partir de aquí nos adentramos en un mundo perverso, viciado y onírico. La búsqueda de la perfección por parte de Nina la convertirá en un ser inestable. A cada segundo, sus límites entre la realidad y la imaginación se harán más confusos. A medida que quiere matar a “su” frágil cisne blanco y sacar “su” oscuro cisne negro, la locura se irá apoderando de ella.


 La filmina me dejó un puñado de detalles de buen cine. Lo primero, la mano firme con que Aronofsky rueda la película. Creo que hay momentos en los que abusa de la cámara en mano. Desde que esta “técnica” alcanzase gran éxito gracias al movimiento Dogma 95, muchos son los directores que la han utilizado para lograr introducirnos de una manera más realista en la película (algunos de manera maravillosa, como la primera escena de Salvar al soldado Ryan). Sin embargo, el director peca a veces de su uso excesivo y no justificado.

A pesar de todo, esta incursión en el mundo del thriller es más que aceptable. No hay ningún momento de desfallecimiento. La película no goza de ningún agujero considerable, y nos mantenemos pegados a la butaca durante los 103 minutos de metraje.

También es de agradecer el cambio de escenario que nos oferta la película. Este cine siempre se mueve en el mundo de las mafias, detectives, presos, cacos, muertos que parecen estar vivos, etc… . Ha sido agradable experimentar como un mundo tan dulce (aparentemente) como es el del ballet, puede tener una doble cara sórdida y autodestructiva. Si algún día tengo hija, dar por seguro que lucharé a muerte para que no quiera ser danzarina de ballet.

Es interesante resaltar los FX de la película. Para ser una cinta “realista” los últimos 20 minutos de la película me parecieron canela en rama. Todo está muy bien realizado y montado. No se aprecia ningún punto chusco.


Pero ante todo, tengo que destacar el tándem Portman-Kunis. Desde Lucia y el sexo no había visto un cine tan agitado en mi vida (por supuesto, me incluyo). Las escenas en las que aparecen juntas tienen una química especial. Ambas dos son unas bestias del escenario. Solo hay que visualizar la escena del polvo lésbico entre las dos para entender como se compenetran (¿¿?¿). No hay palabras para describirlo. Es totalmente alucinante.


La Portman (como dirían en Aída) nos regala un papel para conservar durante los próximos años. La evolución de chica mojigata que vive con su madre a zorra sin escrúpulos que pisaría a su madre, bien vale el Oscar que le han dado. 

Por otro lado, Mila Kunis, que ha sido la actriz que más bruto me ha puesto en los últimos tiempos,  proyecta un rol dual entre amiga y enemiga de nuestra prota. Lo que sucede es que nunca se sabe realmente si esa maldad es producto de la imaginación de Nina o ella es realmente así. Esto le da a la película un puntito de malrollismo fantástico para la cinta. Solo por ellas dos, ya merece la pena ir a ver la película.

¿Qué es lo realmente malo de la película?. Un final realizado deprisa y corriendo. Todavía me estoy preguntado que le debió de pasar por la cabeza al director cuando quiso atacar el final del film. Después de realizar un trabajo fantástico durante una hora y media, va el tío y nos arregla todo el desaguisado en 10 minutos que se atropellan entre si y que no aportan nada al valor total de la película.
Sinceramente, hubiera preferido un final sin ninguna explicación pero que fuera acorde al espíritu de la película.


Pues ya saben señores. Si lo que quieren es pasar un rato tenso, admirar el buen hacer de un gran director, ver en acción a dos bestias pardas de la interpretación y contemplar uno de los mejores polvos rodados en los últimos años, no duden en acercarse a las salas de cine a ver Black swan.